| 1. QUÉ ES LA ANSIEDAD.
PRINCIPALES SÍNTOMAS
Se puede definir la ansiedad como una respuesta emocional o
conjunto de respuestas que se manifiestan en cuatro áreas de la persona: cognitiva o de
pensamiento, conductual, motora y psicofisiológica.
Las reacciones de ansiedad pueden ser provocadas tanto por
estímulos internos como externos, es decir por hechos ocurridos a la persona, por
pensamientos, o por ideas o imágenes mentales que son percibidos por el individuo como
amenazantes.
La ansiedad como reacción emocional ante la percepción de una
amenaza o peligro está presente a lo largo de toda la vida, y en ocasiones nos sirve de
protección ante posibles peligros. Eje. ansiedad ante un animal peligroso evitaría
acercarnos a él y protegernos.
Los cambios corporales que tienen lugar durante la reacción
emocional o estado de ansiedad; como el aumento del ritmo cardíaco y de la presión
sanguínea, la elevación del tono muscular, el aumento del ritmo de la respiración, la
disminución de la función digestiva y sexual, etc., sirven para llevar a cabo con más
posibilidades de éxito una reacción de huida o ataque ante aquello que suponemos una
amenaza. Un ruido inesperado, pasos en una calle solitaria..., pueden producir de forma
inmediata una reacción de ansiedad que prepara a las personas para la acción. Estamos
ante niveles adecuados y sanos de ansiedad.
Existe otro tipo de ansiedad, la patológica. Estos mecanismos
son patológicos cuando se presentan ante estímulos y/o situaciones mínimos y que no son
en si peligrosos, con una intensidad o duración exagerada.
Las respuestas inadecuadas de ansiedad aparecen en un individuo:
En su forma de pensar, caracterizada fundamentalmente por
la preocupación, la inseguridad, el miedo o temor, la aprensión, pensamientos negativos
de inferioridad, incapacidad, anticipación de peligro o amenaza, dificultad para
concentrarse, tomar decisiones, sensación de desorganización y pérdida de control sobre
el ambiente, dificultad para pensar con claridad.
En aspectos fisiológicos o corporales. Ej. taquicardia,
sudoración, dificultad respiratoria, rubor facial, náuseas, vómitos, diarreas,
molestias digestivas, tensión muscular, temblores, fatigabilidad excesiva etc.
En su forma de actuar, que suelen implicar comportamientos
inadecuados (movimientos repetitivos o torpes, movimientos sin una finalidad concreta,
paralización, tartamudeo, evitación de situaciones etc.).
Ejemplos de amenazas psicológicas triviales son: discusión con
jefe, pareja, atascos de tráfico, facturas pendientes.... La ansiedad es un problema
cuando:
Es de intensidad, frecuencia y duración alta.
No es proporcional con la gravedad objetiva de la
situación.
El grado de sufrimiento subjetivo es alto.
El grado de interferencia en la vida cotidiana es alto.
Cuando la ansiedad se cronifica, es estrés. Alerta permanente
del organismo. Afecta al sistema inmunológico. Se favorece la hipertensión arterial.
Hay conductas inadecuadas de afrontamiento como comer en exceso,
fumar, automedicarse, beber... que alivian tensión momentánea pero contribuyen a
mantener el problema a largo plazo.
A veces la distinción entre ansiedad crónica y depresión puede
ser difícil.
Ansiedad crónica:
Sentimiento de incapacidad.
Disolución de la estructura psicosocial.
Alteraciones psicosociales.
Pérdida de autoestima.
Depresión:
Conductas inadecuadas de respuesta.
Ansiedad crónica:
La ansiedad y las enfermedades tienen una relación en sentido
bidireccional.
La ansiedad se cronifica fácilmente si la persona no tiene
estrategias de afrontamiento de la situación de estrés.
Síntomas físicos: tensión motora, hiperactividad
vegetativa, hipervigilancia.
Síntomas conductuales: evitación.
Alteraciones cognitivas: incapacidad subjetiva, temor a las
críticas, atribución errónea a los síntomas físicos de ansiedad.
2. CÓMO PREVENIR LA ANSIEDAD Y TÉCNICAS DE RELAJACIÓN Y CONTROL
Algunas de las cosas que podemos hacer para aprender a manejar
nuestra ansiedad y así evitar que se convierta en patológica son:
Respiración controlada y relajación
Relajarse implica dejar conductas de estrés, aprender a ver las
cosas con relatividad y experimentar autocontrol.
Una forma de hacerlo puede ser la siguiente:
Busca un lugar tranquilo, donde no te vayan a interrumpir y
reserva media hora para ti. Puedes sentarte en un lugar cómodo o echarte; si quieres
ponte una música suave, tranquila; cierras los ojos y empiezas a sentir tu respiración,
cómo entra y sale el aire. Intenta bajarlo hasta el estómago y llenar luego el pecho.
Observa, y cuando tengas tu propio ritmo empieza a contar respiraciones de uno a diez,
unas cuantas veces intentando ralentizar la cuenta... Vas tomando sensación de tu cuerpo
y empiezas a pararte en cada zona. Toma sensación de los pies... siente las piernas
detenidamente... el peso... el calor, el contacto de la piel con la ropa, déjate llevar
por tus sensaciones, toma después sensación de tus caderas... la zona genital... los
glúteos... deja que tu respiración se profundice, llega hasta la parte baja del
tronco... siente la parte baja de la espalda... deja que los hombros caigan... siente los
brazos, abandónalos a su peso... toma de nuevo sensación de tu respiración... siente el
cuello... la cabeza... siente la cara... explora cada una de sus partes... déjate
respirar...
Pon el pensamiento al servicio de la sensación y si alguno
aparece símplemente déjalo pasar y vuelve de nuevo, tantas veces como haga falta
sentir...
La relajación se aprende con la práctica. Si tienes dificultad
en sentir alguna zona utiliza el método de tensar-destensar los músculos y observa la
diferencia entre tensión y relajación.
Exposición a situaciones evitadas
Necesitamos aprender a afrontar todas aquellas situaciones y/o
estímulos que nos producen temor, pero para ello hay que ponerse metas u objetivos
graduales a aquello que tememos.
Reestructuración cognitiva
Muchos de estos miedos son producto de nuestros pensamientos que
no ven la realidad de una manera objetiva, por lo que necesitamos cuestionarnos nuestra
manera de ver las cosas y enfocarlas de una manera más real y positiva.
Autoinstrucciones
Una vez que hemos identificado los pensamientos que nos conducen
a la ansiedad, podemos cambiarlos por otros mas operativos.
Técnica de distracción cognitiva
Consiste en poner nuestra atención en otra cosa en el momento
que aparezca un pensamiento que nos produzca malestar o ansiedad. Nos puede ayudar el
centrarnos en algo que tengamos alrededor, otras personas, un paisaje, etc. |