| Ansiedad
Generalizada
¿Qué es un trastorno de ANSIEDAD
GENERALIZADA?
El TRASTORNO
DE ANSIEDAD GENERALIZADA se caracteriza
principalmente, como su nombre lo indica, por la ansiedad y la preocupación excesivas, difíciles de controlar y
que provocan un malestar subjetivo y deterioro en la calidad de vida, que alcanza a interferir en las áreas de los laboral, lo
social y lo familiar. Estas preocupaciones son permanentes, intensas, perturbadoras y
duraderas.
¿Cuáles son los síntomas?
Los síntomas que acompañan esta ansiedad y
preocupación excesivas son la inquietud,
la fatiga, dificultades en la concentración, irritabilidad, tensión muscular, trastornos
del sueño.
A éstos se les puede agregar temblores, inquietud motora, dolores y
entumecimientos musculares, manos frías, sudoración, sequedad de boca, naúseas,
diarrea, aumento de la frecuencia en ir a orinar.
¿Cuáles son las consecuencias del
TRASTORNO DE ANSIEDAD GENERALIZADA?
Un paciente que sufre un trastorno de ansiedad
generalizada tiene dificultades para olvidar sus preocupaciones, y éstas se centran
generalmente en circunstancias de la vida cotidiana, como puede ser el trabajo, la
familia, la salud, circunstancias que normalmente podrían controlarse, e incluso
postergarse.
¿Quiénes se encuentran más expuestos
a sufrir este trastorno?
Sin duda 8/1 de mujeres vs. varones,
padecen con más frecuencia este trastorno y esto
podría deberse a algún motivo asociado a la constitución
psiconeuroinmunoendocrinológica femenina. Son las mujeres las más ansiosas durante todo
el día, y esa ansiedad es permanente, con sentimientos de que lo catastrófico puede
ocurrir en cualquier momento.
¿Cuál es el tratamiento?
Los tratamientos apropiados para este trastorno son el
psicofarmacológico, la terapia cognitivo-comportamental individual y/o grupal, la
psicoeducación, tanto individual como familiar, y reaprendizaje de las emociones.
Ansiedad y preocupación excesivas (expectación aprensiva) sobre una amplia gama de acontecimientos o actividades
(como el rendimiento laboral o escolar), que se prolongan más de seis meses.
Al individuo le resulta difícil controlar este estado de
constante preocupación.
La ansiedad y preocupación se asocian a tres o más de los seis síntomas
siguientes (algunos de los cuales han persistido más de seis meses). Nota: en los niños
sólo se requiere uno de estos síntomas.
-
Inquietud o impaciencia.
- Fatigabilidad fácil.
- Dificultad para concentrarse o tener la mente en
blanco.
- Irritabilidad.
- Tensión muscular.
- Alteraciones del sueño (dificultad para conciliar
o mantener el sueño, o sensación al despertarse de sueño no reparador).
- El centro de la ansiedad y de la preocupación no
se limita a los síntomas de un trastorno del Eje I; por ejemplo, la ansiedad o
preocupación no hacen referencia a la posibilidad de presentar una crisis de angustia
(como en el trastorno de angustia), pasarla mal en público (como en la fobia social),
contraer una enfermedad (como en el trastorno obsesivo-compulsivo), estar lejos de casa o
de los seres queridos (como en el trastorno de ansiedad por separación), engordar (como
en la anorexia nerviosa), tener quejas de múltiples síntomas físicos (como en el
trastorno de somatización), o padecer una enfermedad grave (como en la hipocondría), y
la ansiedad y la preocupación no aparecen exclusivamente en el transcurso de un trastorno
por estrés post-traumático.
La ansiedad, la preocupación o los síntomas físicos provocan malestar
clínicamente significativo o deterioro social, laboral o de otras áreas importantes de
la actividad del individuo.
Estas alteraciones no se deben a los efectos fisiológicos directos de una
sustancia (p. ej., drogas, fármacos) o a una enfermedad médica (p. ej., hipertiroidismo)
y no aparece exclusivamente en el transcurso de un trastorno del estado de ánimo, un
trastorno psicótico o un trastorno generalizado del desarrollo.
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