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"Toda causa tiene su efecto; todo efecto tiene su causa; todo
sucede de acuerdo con la Ley; la suerte no es más que el nombre que se la da a una ley no
conocida; hay muchos planos de casualidad, pero nada escapa a la Ley."
Esta es una de las leyes mejor conocidas de los principios herméticos quizá porque
cualquiera que se ha empapado un poco de la sabiduría espiritual la tiene siempre en
cuenta, conozca los principios o no.
Siempre nos han enseñado que todo lo que hagamos tendrá una recompensa. Si nos
sacrificamos y trabajamos duro a largo plazo obtendremos un éxito, si respetamos a los
demás a nivel general los demás nos respetarán a nosotros, etc. Todo esto está inmerso
en las profundidades de esta ley, donde a niveles de vida más superficiales esta ley es
la que nos ayuda siempre a obtener esos logros que tanto perseguimos durante nuestra vida
o a obtener esos fracasos que la mayoría de nosotros llamamos con el calificativo de
"anunciados".
Pero ¿por qué son "anunciados" esos fracasos o esos éxitos? Porque la persona
ha estado trabajando, creando y forjando una serie de causas para que al final se llegara
al efecto deseado como objetivo. ¿Y es tan fuerte esta ley? Si, lo es. Es una ley que lo
trasciende todo, que va más allá de estas y otras vidas. Esta ley te dice que
absolutamente nada sucede por azar, esta ley te dice que no existe la casualidad sino la
"causalidad". Nada en el universo es casual, todo está perfectamente organizado
y calculado. Si existiera el efecto aleatorio el Todo sería un caos y sabemos que eso no
es así sólo con mirar hacia las leyes universales. Lo que pasa es que al hombre le
cuesta mucho ver en lo más profundo de su alma para determinar realmente porqué está
sucediendo lo que está sucediendo. Es más fácil echarle la culpa al destino o a otras
personas de aquello que la vida nos devuelve en desgracias que admitir que nosotros hemos
tenido algo que ver.
Nosotros somos seres dotados de libre albedrío. Dotados pues de una capacidad de libertad
de acción en nuestra vida. De nosotros depende saber utilizarla en nuestro favor o en
nuestra contra. Es el momento ideal para recordar esa famosísima frase de Jesús que dice
"se recoge lo que se siembra". La naturaleza nos da pues la pauta. Si siembras
negatividad, pensamientos oscuros, deprimentes, tristes, o todo lo ves mal; entonces
recogerás todo eso que has pensado. Sin embargo si piensas en positivo, en amor, en la
alegría de vivir; verás que recoges también todo eso que has pensado. Es el momento de
decirte que midas muy bien tus palabras, actos y pensamientos porque ellos son siempre los
que originan esas causas que después te traerán una serie de consecuencias.
Generalmente el humano es capaz de discernir cuando conoce esta ley, de donde han partido
las desgracias o beneficios que se están viviendo ahora. Pero hay algunos efectos cuya
causa se ha originado en vidas pasadas y por ello no logramos a entender de dónde ha
surgido o se nos hace más difícil llegar a comprender cómo fue. Para ello suelen ser
muy útiles las meditaciones profundas o las regresiones conscientes.
Se puede decir que esta ley es la que apela a la ley del Karma. Generalmente esta ley se
aprende a través del "Ojo por ojo, diente por diente", es decir. Para curar ese
karma negativo, una de las cosas más comunes, es sufrir en nuestras "carnes"
aquello que en su día hicimos mal o le hicimos mal a otros. Se supone que así uno
aprende la lección y no lo vuelve a hacer a no ser que desee volver a sufrir. Por ello es
muy típico que quien se dedica a la hipocresía después sufra en su propia vida los
efectos de la misma, etc. Recuerda siempre que la vida es un teatro donde nosotros fijamos
el guión según unas directrices que eviten el caos. Imagina que pasaría si alguien que
ha sembrado durante mucho tiempo amor, nunca lo fuera a recibir simplemente por un factor
aleatorio. Eso no sería justo. Así que esta es la justicia de dios: todo lo que hagas
tendrá un efecto y ese efecto su recompensa, ya sea positiva o negativa, siempre en
función de su causa. |
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