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MENS SANA IN
CORPORE SANO

Lo que hasta ahora resultaba evidente a
los ojos de cualquier profano, está empezando a ser comprobado de forma científica por
expertos de todo el mundo. El humor
y una actitud positiva ayudan notablemente a superar las enfermedades, por
duras que éstas sean. |
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Afirma el dicho popular que a perro flaco, todo son pulgas, y
parece que no va falto de razón. A nadie escapa el hecho de que una actitud negativa o
derrotista ante una enfermedad puede acabar obstaculizando el tratamiento de la misma, y
dándole la "victoria" al agente agresor.
Pues bien, lo que hasta ahora solo era un rumor popular, está siendo demostrado
científicamente por expertos en medicina de todas las tendencias. Una nueva especialidad,
la psiconeuroinmunología, estudia la relación entre el cerebro y el sistema inmunitario,
y ha descubierto que neuronas y linfocitos se comunican entre ellos a fin de defender el
cuerpo de ataques exteriores.
El humor reduce la presión sanguínea
La doctora Judith Kupersmith, del equipo médico del departamento de Neuropsiquiatría de
la Universidad Técnica de Texas, afirma que "el buen humor
es un bloqueador natural de elementos que destruyen no sólo nuestra psique, sino nuestro
organismo. El buen humor
reduce la presión sanguínea y puede disminuir los niveles de hormonas que generan estrés y que neutralizan al sistema inmunológico.
La doctora Kupersmith también asegura que el humor
puede ayudar a bloquear el dolor, ya que aumenta la secreción de endorfinas, moléculas
proteicas producidas por las células, y que actúan como analgésicos y reguladores de la
respuesta corporal al estrés.
La risa y el buen humor
desvían la atención del paciente del foco de sufrimiento y ayudan al relajamiento
muscular disminuyendo la tensión, de forma que el dolor puede ser superado.
Además, y siempre según Kupersmith, el humor
es también "un fuerte mecanismo de defensa contra la ansiedad,
un estimulante de los sistemas cardiovascular y nervioso, y actúa mejorando la circulación y el intercambio de oxígeno.
Estrés, el enemigo a batir
El principal enemigo del sistema inmunológico en situaciones de enfermedad es, además de
la propia enfermedad, la situación de estrés
que la misma provoca. Por definición, el estrés
no es nocivo en sí, se trata de una situación de tensión física, emocional o mental
que sufre el organismo. No se trata de una patología pero puede tener consecuencias de
este tipo.
De hecho, existen dos tipos de estrés:
uno que surge cuando uno se alegra y entusiasma (eustress), que libera energía y
aumenta el rendimiento. El otro, conocido como distress, surge cuando la presión
laboral, emocional, etc. es demasiado intensa.
Este último llena de angustia y frustración, y puede llegar a perjudicar la salud.
Varios estudios realizados en el área de la psiconeuroinmunología llegan a la
conclusión de que a mayor grado de estrés,
menor habilidad existe para combatir las infecciones.
Defenderse a carcajadas
Según la doctora Kupersmith, usando el humor
y observando los efectos de la risa por un cierto período de tiempo en pacientes con
cáncer, los investigadores han podido comparar los análisis sanguíneos y "están
encontrando que el sistema inmunológico es más saludable en aquellos que ríen".
Los estudios concluyen que, de la misma forma que el sistema inmunológico defiende al
cuerpo cuando elementos extraños y perjudiciales lo invaden, la risa es parte de un
sistema de defensa que protege la psique de la exposición a situaciones de tensión
excesiva y estrés.
Al reírse de los problemas, éstos parecen menos serios, y se facilita su superación.
Una vez liberada parte de la tensión provocada por el estrés,
las posibilidades de conseguir soluciones o de combatir las enfermedades, por ejemplo, se
multiplican.
La conclusión, por lo tanto, es clara: aunque pueda parecer difícil al principio, trate
de afrontar cualquier enfermedad con una actitud
positiva, olvídese de ella por momentos, comparta buenos ratos con quienes le rodean
y no se deje vencer anímicamente. Verá como los resultados compensan el esfuerzo. |
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